CONTEXTO TEÓRICO DE SUELO Y AGUA.
Parte II CONTEXTO TEÓRICO DE SUELO Y AGUA.
Preparación del terreno: Una vez seleccionada el área de siembra, se debe
considerar el estado en que se encuentra el terreno, si está lleno de malezas,
se debe limpiar bien hasta eliminarlas; si es potrero recargarlo con ganado,
para eliminar la mayor cantidad de pasto posible. También se pueden considerar
las siguientes recomendaciones: control de malezas (manual, mecánico),
preparación de suelo, aradura (arar a una profundidad de 0.40 m y rastrear 8
días después para desmenuzar los terrones e incorporar rastrojos), luego
efectuar el estaquillado.
Suelo: Son recursos estratégicos que contribuyen a la seguridad
alimentaria y la generación de servicios eco-sistémicos. El suelo es la capa
superficial de la tierra, delgada y vulnerable. Está compuesto por partículas
minerales, materia orgánica, microorganismos, agua y aire. Los procesos
formadores del suelo son muy lentos y requieren largos períodos de tiempo. En
las praderas de climas templados, se necesitan 100 años para formar 1 a 2 cm de
suelo. Como su (re)generación es muy lenta, el suelo debe considerarse como un
recurso no renovable. En América Latina y el Caribe (ALC) los suelos son muy
variados, desde muy productivos hasta poco fértiles.
El uso del agua
El
manejo del suelo puede afectar significativamente a la cantidad y calidad de
agua disponible en una cuenca. El balance hidrológico se ve alterado producto
de la deforestación, los cambios del uso del suelo y la cobertura vegetal, la
sobre explotación de los acuíferos y el drenaje de cuerpos de aguas naturales.
En las tres últimas décadas la extracción de agua se ha duplicado en ALC con un
ritmo muy superior al promedio mundial. En esta región, el sector agrícola y,
especialmente, la agricultura de riego, utiliza la mayoría del agua, con un 70%
de las extracciones. Le sigue la extracción para el uso doméstico con un 20% y
la industria con un 10%. Vale destacar en esta sección que el suelo es un
excelente reservorio de humedad, lo que reafirma la conveniencia de manejar
integralmente suelo y agua.
Estaquillado: Una vez que
se determine la densidad de siembra y el arreglo espacial que se dará a la
plantación, se procede a marcar el terreno, haciendo uso de cordeles y
estacas que señalan el lugar específico donde se colocarán los rizomas. Las
distancias de siembra cortas, exigen más labores culturales, pero al
efectuarlas adecuadamente se obtienen mejores rendimientos.
Ahoyado
Las dimensiones del hoyo de siembra, en suelos francos, pueden ser de 0.40 x 0.40 x 0.40 m, y en suelos más arcillosos de 0.60 x 0.60 x 0.60 m.
Ahoyado
Las dimensiones del hoyo de siembra, en suelos francos, pueden ser de 0.40 x 0.40 x 0.40 m, y en suelos más arcillosos de 0.60 x 0.60 x 0.60 m.
En consecuencia, es absolutamente esencial hacer
una bien acabada preparación del terreno antes de comenzar un nuevo ciclo de
cultivo, para dejar el suelo bien labrado para permitir una germinación
adecuada de las plantas en el campo y para un buen crecimiento radicular.
La labranza es la manipulación física del suelo
con implementos apropiados para ablandar la camada superficial del suelo.
Para hablar de
manejo agroecológico del suelo, primero debemos entender a que nos referimos
cuando hablamos de suelo. El suelo es un organismo vivo que presenta una gran
actividad biológica, producto de la enorme cantidad de organismos que lo
habitan, en él se encuentran bacterias, hongos, algas, protozoarios, anélidos,
etc. De ellos existen cientos de miles en un gramo de suelo y su población
aumenta a medida que nos acercamos a la zona radicular inmediata (rizósfera).
Se estima que un metro cuadrado de suelo vivo contiene 10 millones de
nematodos, 100 mil colémbolos, 45 mil anélidos, y unos 40 mil insectos y
ácaros. Asimismo, un gramo de suelo contiene unas 500 mil bacterias, 400 mil
hongos, 50 mil algas y unos 30 mil protozoarios aproximadamente un gramo de
suelo vivo además, puede contener más o menos 10 millones de bacterias,
pudiendo encontrarse de 100 a 200 millones de bacterias en la rizósfera.
La acción conjunta
de los factores bióticos y abióticos en proceso de formación del suelo
contribuye a la formación de una capa superficial humosa muy apreciada por los
agricultores y las agricultoras. El humus, es el resultado de la descomposición
cíclica de la materia orgánica a consecuencia de la actividad del edafón, que
solubiliza y libera los nutrientes a ser absorbidos por las plantas. En
condiciones tropicales, la tasa de acumulación de humus en el suelo es baja,
por lo que es muy importante fomentar el reciclaje intensivo de la materia
orgánica y aplicar técnicas de conservación de suelos.
Desde entonces el
suelo ha sido objeto de múltiples y detallados estudios, sobre todo por los
métodos de la agricultura convencional moderna que se basa en prácticas
inadecuadas y nocivas para la fertilidad natural del suelo.
El suelo se compone de:
• Elementos minerales (restos de rocas
–minerales).
• Elementos orgánicos (flora y fauna edafón)
más raíces, residuos animales y vegetales,humus.
• Agua (intermediario del metabolismo, intercambio de iones). • Aire
(medidor de nitrógeno, oxígeno, y anhídrido carbónico), el suelo es solo un
soporte mecánico para las plantas.
Formación Del
Suelo
El suelo se ha formado durante millones de
años mediante continuos ciclos naturales. Son los llamados factores de
formación del mismo, los condicionadores de la naturaleza, duración y velocidad
con que ocurren tales procesos.
Estos factores principales son, material parental,
clima, organismos, relieve y tiempo. Hay suelos que se han formado a partir de
la roca madre, mientras que otros son suelos transportados de origen aluvial,
coluvial o por efecto del viento. En muchas partes de los países de América
Latina la agricultura tradicional y la convencional se desarrolla en
condiciones de laderas. Como consecuencia, la erosión es la causa principal de
destrucción de los recursos naturales así como de fomento de la pobreza.
Zonas de montaña
plantadas con cultivos anuales (principalmente monocultivo) pueden perder, por
efecto de las lluvias y el viento, alrededor de 200 et/ha/año y con ello, unos
200 Kg. de nitrógeno, 300 Kg. de fósforo, 2000 Kg. De potasio. 2000 Kg. de
materia orgánica y muchos kilogramos de micronutrientes, entre otros.
Si no se controla
a tiempo, la erosión continuará hasta llegar a la roca madre y poco a poco el
agricultor o agricultora ira notando que las raíces tienen más dificultad en
profundizarse y tomar los nutrientes, que el suelo retiene poca agua y que los
efectos de la sequía, son mayores.
Al no poder infiltrarse, el agua descenderá
por escorrentía y se llevará más suelo, dificultará cada vez más las labores
agrícolas así como el crecimiento de las plantas. Finalmente, ese proceso anula
la viabilidad de la actividad agrícola con el consiguiente éxodo de los
agricultores hacia los centros urbanos.
Las prácticas agrícolas como las siembras a
favor de la pendiente, araduras profundas, el monocultivo, la no consideración
de la agroforestería, el uso de productos agrotóxicos, la quema de pastos,
dejar el suelo descubierto mucho tiempo, la no incorporación de materia
orgánica, el no uso de barreras vivas, el sobre pastoreó, la falta de una
conciencia forestal, el exceso de encalado, entre otros, aceleran el proceso de
erosión en relación directa con la fisiografía del terreno. Debemos tener
presente que la erosión del suelo no sólo se produce por efecto de la pendiente
y la escorrentía, sino también por el mal uso del riego, que incluso en lugares
de baja pendiente puede empezar a lavar el horizonte superficial del suelo.
Asimismo, el viento (erosión eólica) puede trasportar toneladas de partículas
del suelo de un lugar a otro. En ambos casos, las partículas más finas,
principales responsables de la fertilidad del mismo, son transportadas con
mayor facilidad.
Para controlar la
erosión, es necesario conocer la capacidad de uso de cada suelo, mantener la
cobertura vegetal es una medida fundamental.
Por lo tanto se hace obligatorio desarrollar y poner en práctica la
conservación de suelos como un elemento importante dentro de la agricultura
ecológica, sobre todo, en lugares donde se practica la agricultura de
laderas.
TÉCNICAS
DE CONSERVACIÓN DEL SUELO
Dentro del manejo
agroecológico del suelo es necesario tener una visión integral de la relación
animal y vegetal, por supuesto que el factor humano interviene en forma
trascendente, porque éste haciendo uso de ambos componentes (vegetal - animal),
modifica las condiciones de nuestros predios, haciéndolos más aprovechables en
términos económicos, sociales, ambiéntales, culturales y tecnológicos. Ello implica
una serie de técnicas que al aplicarlas correctamente, nos protegen los suelos,
su recuperación permanente, mayor producción edáfica y una biota rica en todos
los nutrientes, micro y macroelementos necesarios para la vigorosidad de
nuestras especies. Dentro de estas técnicas podemos mencionar algunas:
·
Barreras
vivas y muertas
·
Coberturas vivas y muertas
·
Zanjas de
infiltración
·
Cama alta
·
Terrazas y
curvas de nivel
·
Policultivos
·
Asociación de Cultivos
·
Abonos Orgánicos
·
Insecticidas Biológicos
·
Cultivos trampas
·
Mínima
labranza
·
Control Biológico de insectos
La aplicación y combinación de
algunas de estas técnicas, está estrechamente vinculado a las condiciones de
los predios, desde el punto de vista climático, geográfico, tipo de relieve, tipo
de suelo, temperatura, entre otros. Un terreno plano debe ser manejado con
técnicas distintas a las que deben practicarse en un terreno con pendiente.
El suelo ideal:
Para el óptimo desarrollo de las plantas se requiere
aproximar nuestro suelo a las condiciones ideales que mencionaremos a
continuación: El suelo debe tener terrones que permitan el paso del aire, formando lo
que se conoce como macro -poros, esto facilita a las raíces dentro del suelo
recibir oxígeno para respirar y funcionar normalmente, para conocer la
importancia de la presencia de aire en las raíces. En tal sentido, se puede
decir que la
respiración vegetal es un proceso que permite a las plantas utilizar la energía
acumulada durante el proceso de la fotosíntesis, se produce en todas las
células de la planta y cuando se ve interrumpida causa efectos adversos en el
desarrollo de los cultivos, el balance entre la energía que se acumula por la
fotosíntesis y la que se consume por la respiración determinan cuanta es la
producción de biomasa de los cultivos y el rendimiento por hectárea que estos
obtienen.
·
Se requieren también poros
más pequeños que retienen el agua conocidos como microporos.
·
Deben tener un pH
ligeramente ácido, entre 6 y 7.
·
Debe haber baja salinidad.
·
No tiene que estar
contaminado con herbicidas de cultivos anteriores, ni con desbalances
nutricionales.
·
Tampoco debe estar
contaminado con metales pesados como plomo, mercurio, níquel, ni con sustancias radioactivas, etc.
·
Ideal es que la
materia orgánica supere el 5% del peso del suelo.
·
Se necesita una profundidad
adecuada para el desarrollo de las raíces del cultivo.
·
El drenaje
adecuado tanto el externo como el interno.
·
Ausencia de malezas, plagas
y enfermedades que habitan en el suelo.
Muy pocos suelos reúnen todas estas características, el
éxito del agricultor en la preparación de las tierras depende de que tan bien
se aproxime a ellas. A lo que hay que sumar que hay que prevenir la erosión y
la contaminación de las aguas.
El
costo de la preparación de tierras limita que tan cerca nos aproximamos a estas
condiciones. Cultivos muy rentables como las hortalizas posibilitan el
desarrollo de sustratos artificiales, en especial
dentro de invernaderos, sin embargo la mayoría de los cultivos debe
conformarse con cambios mínimos en las condiciones del suelo por razones de
costo, los cuales describimos a continuación.
Preparación de tierras en suelos planos.
La preparación de suelos en tierras planas se puede hacer
perfectamente con maquinaria, no debe estar limitada sólo a pases de rastras de
discos ya que con el tiempo se formará una capa muy dura en el fondo del suelo
hasta donde llega la rastra que impedirá el correcto desarrollo de los
cultivos.
·
Componentes
del Suelo
Los componentes de los suelos se
pueden clasificar en:
·
Inorgánicos, como la arena, la arcilla, el
agua y el aire; y
·
orgánicos, como los restos de plantas y
animales.
Uno de los componentes orgánicos de
los suelos es el humus. El humus se encuentra en las capas superiores de los
suelos y constituye el producto final de la descomposición de los
restos de plantas y animales, junto con algunos minerales; tiene un color de
amarillento a negro, y confiere un alto grado de fertilidad a los suelos.
Los componentes del suelo se pueden
dividir en sólidos, líquidos y gaseosos.
·
Sólidos
Este conjunto de componentes
representa lo que podría denominarse el esqueleto mineral del suelo. Y entre
estos, componentes sólidos, del suelo destacan:
·
Silicatos, productos no
plenamente formados (como los minerales de arcilla), óxidos e hidróxidos de Fe
(hematites, limonita) liberados por el mismo procedimiento que las
arcillas.
·
Clastos
y granos poli minerales como materiales residuales de la
alteración mecánica y química incompleta de la roca originaria.
·
Otros
diversos compuestos minerales cuya presencia o ausencia y abundancia
condicionan el tipo de suelo y su evolución, como Carbonatos (calcita),
Sulfatos (aljez), Cloruros y nitratos.
·
Sólidos
de naturaleza orgánica o complejos órgano-minerales, la materia
orgánica muerta existente sobre la superficie, el humus o mantillo:
·
Humus
joven o bruto formado
por restos distinguibles de hojas, ramas y restos de animales.
·
Humus
elaborado formado
por sustancias orgánicas resultantes de la total descomposición del humus
bruto, de un color negro, con mezcla de derivados nitrogenados (amoníaco,
nitratos), hidrocarburos, celulosa, etc.
·
Líquidos
Esta fracción está formada por una
disolución acuosa de las sales y los iones más comunes como Na+, K+, Ca2+, Cl-,
NO3-,… así como por una amplia serie de sustancias orgánicas.
TIPOS DE LÍQUIDO EN EL SUELO
·
La
primera, está constituida por una partícula muy delgada, en la que la fuerza dominante
que une el agua a la partícula sólida es de carácter molecular,
y tan sólida que esta agua solamente puede eliminarse del suelo en hornos de
alta temperatura. Esta parte del agua no es aprovechable por el sistema radicular
de las plantas.
·
La
segunda es retenida entre las partículas por las fuerzas capilares, las cuales,
en función de la textura pueden ser mayores que la fuerza de la
gravedad. Esta porción del agua puede ser utilizada por las plantas.
·
Finalmente,
el agua que excede al agua capilar, que en ocasiones puede llenar todos los
espacios intersticiales en las capas superiores del suelo y va a alimentar los
acuíferos más profundos. Cuando todos los espacios intersticiales están llenos
de agua, el suelo se dice saturado.
·
Gases
La fracción de gases está
constituida fundamentalmente por los gases atmosféricos y tiene gran
variabilidad en su composición, por el consumo de O2, y la producción de
CO2 dióxido de carbono.
El primero siempre menos abundante que
en el aire libre y el segundo más, como consecuencia del metabolismo respiratorio
de los seres vivos del suelo, incluidas las raíces y los hongos.
Otros gases comunes en suelos con mal
drenaje son el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O).
Formalización de los suelos: Meteorización
El conjunto de alteraciones que sufren
las rocas, hasta llegar a constituir el suelo, se denomina,
meteorización; proceso que consiste en el deterioro y la
transformación que se produce en la roca al fragmentarse por acción de
factores físicos, químicos, biológicos y geológicos. Se pueden diferenciar:
·
Suelos
autóctonos,
formados a partir de la alteración de la roca que tienen debajo.
·
Suelos
alóctonos, formados con materiales provenientes de lugares
separados. Son principalmente suelos de fondos de valle cuya matriz mineral
procede de la erosión de las laderas.
Horizontes del suelo
Se llaman horizontes del suelo a
una serie de niveles horizontales que se desarrollan en el interior del mismo y
que presentan diferentes caracteres de composición, textura, adherencia, etc.
El perfil del suelo es la organización vertical de todos estos horizontes.
Clásicamente, se distingue en los
suelos completos o evolucionados tres horizontes fundamentales que desde la
superficie hacia abajo son:
Horizonte
O: "Capa superficial del
horizonte A"
Horizonte
A, o zona de lavado vertical: Es el más
superficial y en él enraíza la vegetación herbácea. Su color es generalmente
oscuro por la abundancia de materia orgánica descompuesta o humus elaborado,
determinando el paso del agua arrastrándola hacia abajo, de fragmentos de
tamaño fino y de compuestos solubles.
Horizonte
B o zona de Precipitado: Carece prácticamente de humus,
por lo que su color es más claro (pardo o rojo), en él se depositan los
materiales arrastrados desde arriba, principalmente, materiales arcillosos,
óxidos e hidróxidos metálicos, etc., situándose en este nivel los
encostramientos calcáreos áridos y las corazas lateríticas tropicales.
Horizonte
C o subsuelo: Está constituido por la parte más
alta del material rocoso in situ, sobre el que se apoya el suelo, más o menos
fragmentado por la alteración mecánica y la química (la alteración química es
casi inexistente ya que en las primeras etapas de formación de un suelo no
suele existir colonización orgánica), pero en él aún puede reconocerse las
características originales del mismo.
Horizonte
D, horizonte R: roca madre o material rocoso: es
el material rocoso subyacente que no ha sufrido ninguna alteración química o
física significativa. Algunos distinguen entre D, cuando el suelo es autóctono
y el horizonte representa a la roca madre, y R, cuando el suelo es alóctono y
la roca representa sólo una base física sin una relación especial con la
composición mineral del suelo que tiene encima.
De acuerdo con la composición
y utilidad agrícola se pode distinguir
los siguientes tipos de suelo:
·
Suelos
arenosos: No retienen el agua, tienen muy
poca materia orgánica y no son aptos para la agricultura.
·
Suelos
calizos: Tienen abundancia de sales
calcáreas, son de color blanco, seco y árido, y no son buenos para la
agricultura.
·
Suelos
humíferos (tierra negra): Tienen abundante materia orgánica
en descomposición, de color oscuro, retienen bien el agua y son excelentes para
el cultivo.
·
Suelos
arcillosos: Están formados por granos finos
de color amarillento y retienen el agua formando charcos. Si se mezclan con
humus pueden ser buenos para cultivar.
·
Suelos
pedregosos: Formados por rocas de todos los
tamaños, no retienen el agua y no son buenos para el cultivo.
·
Suelos
musgosos o limosos: Contienen agua, arena, limo y
arcilla en partes más o menos iguales. son semipermeables y son suelos óptimos
para la agricultura
La erosión puede ser definida
como un proceso de desprendimiento y arrastre acelerado de las partículas de
suelo causado por el agua y el viento (Suárez, 1980).
Esto implica la existencia de dos
elementos que participan en el proceso: uno pasivo que es el suelo, y uno
activo que es el agua, el viento, o su participación alterna; la vegetación por
su parte actúa como un regulador de las relaciones entre ambos elementos.
Consiste en el desgaste y
fragmentación de los materiales de la superficie terrestre.
FERTILIZACIÓN DE LOS SUELOS
El suelo es la base para el
crecimiento de las plantas verdes, que producen materia orgánica por el proceso
de la fotosíntesis, la cual sirve de alimento a las mismas plantas, a los animales y al
hombre. Para que el suelo produzca plantas debe tener ciertas condiciones.
1. La
disponibilidad de agua: Los suelos sin agua, como en los
desiertos, no pueden hacer crecer las plantas por la falta de este elemento
esencial. La calidad del agua también es importante. Si el agua es salada sólo dejará
crecer plantas con alta resistencia a la sal.
2. El
espesor del suelo útil: Se refiere a la capa de
materiales sueltos, o sea los horizontes O, A y B. La falta de los horizontes O
o A significa que los suelos son pobres en materia orgánica y, en consecuencia,
de poca fertilidad.
3. La
cantidad de materia orgánica presente: La materia orgánica o humus es esencial para la fertilidad de los suelos.
4. Los
organismos vivos del suelo: Los organismos vivos del suelo
juegan un rol muy importante en la transformación de la materia orgánica. Su
presencia es indispensable para la fertilidad de los suelos.
5. La
capacidad de almacenar las sustancias nutritivas contenidas en el agua: Conocida como fuerza de absorción. La mayor capacidad la tienen los
coloides del suelo, a los que pertenecen en primer lugar las arcillas y el
humus. Estos elementos minerales esenciales son los siguientes:
· Macronutrientes: necesarios en
proporciones mayores como derivados del agua y del aire (carbono - C, hidrógeno - H, y oxígeno - O);
derivados de minerales (calcio - Ca, magnesio - Mg, y potasio - K); derivados
de materia orgánica (nitrógeno - N); y derivados de minerales y materia
orgánica (fósforo - P, y azufre S).
· Micronutrientes: necesarios en
proporciones muy pequeñas. Son el boro (B), el cloro (C1), el cobre (Cu), el fierro (Fe), el
manganeso (Mn), el molibdeno (Mo) y el zinc (Zn).
6. La
reacción química del suelo o el pH: Es la expresión del contenido de iones de hidrógeno (H+) y oxidrilo (OH-)
en el suelo, como consecuencia de las diversas reacciones químicas. Esta condición puede ser
corregida mediante técnicas de preparación, siempre que sea posible y rentable.
IMPORTANCIA DE LOS SUELOS
El suelo tiene gran importancia porque
interviene en el ciclo del agua y los ciclos de los elementos y en él
tienen lugar gran parte de las transformaciones de la energía y de la materia
de todos los ecosistemas. Es el lugar donde crecen plantas y se movilizan
los animales.
Además, como su regeneración es muy
lenta, el suelo debe considerarse como un recurso cada vez más escaso, debido a
que está sometido a constantes procesos de degradación y destrucción de origen
natural o antropológico.
Los suelos permiten que las
formaciones vegetales naturales y los cultivos se fijen con sus raíces y así
busquen los nutrientes y la humedad que requieren para vivir.
El hombre obtiene del suelo no sólo la
mayor parte de los alimentos, sino también fibras, maderas y otras
materias primas.
También los suelos son de importancia
vital para los animales, muchos de éstos obtienen su alimento única y
exclusivamente de los suelos.
Además; sirven, por la abundancia de
vegetación, para suavizar el clima y favorecer la existencia de
corrientes de agua.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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